“Soy lavaplatos, mesero y limpio restaurantes, no me avergüenzo de mis trabajos, la necesidad me obliga a trabajar en tres lados distintos”, afirmó con voz firme, Víctor Falcón (46), quien a pesar de la pobreza en la que vive no cesa de trabajar pues es la única forma de llevar algo de comer a su familia.
Víctor es padre de tres hijos y a pesar de ser viudo desde hace cinco años, no le impidió aprender las cosas domésticas. “Cuando mi esposa murió sentí que el mundo se me venía encima, no sabía nada de los quehaceres de la casa pero poco a poco aprendí a sobrevivir”, cocinar era lo básico, por ahí empezó.
Este padre de familia reconoce que tal desgracia le sirvió para afirmar su carácter y mejorar la relación con sus pequeños. “Me llena de satisfacción verlos crecer cada día y saber que son personas de bien, porque hay veces me sentía impotente, especialmente cuando pasaron la etapa de rebeldía”, agregó.
Para él no hay feriado que le impida cumplir con sus labores, ya está acostumbrado y asegura que seguirá trabajando hasta ver a sus hijos profesionales, para que no tengan que sufrir como él lo hace.
Jorge (18), el mayor de sus hijos, califica a su padre como un héroe porque en las épocas más difíciles que enfrentó, su padre siempre estuvo apoyándolo. “Sus consejos me ayudaron mucho y los ánimos que me daba para no derrumbarme, fueron lo mejor”.
El tan solo preguntar a sus otros dos hijos, Carla (15) y Manuel (9) sobre lo que piensan de su padre, su rostro cambia inmediatamente, refleja una expresión de amor que no se puede describir, ellos muestran profundo agradecimiento hacia su padre tanto así que los castigos son lo de menos pues el amor jamás les faltó.

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