
La sentencia leída el día de ayer al ex presidente, Alberto Fujimori constituye un hecho histórico que sirve como advertencia para que futuros gobernantes sepan lo que nunca se debe hacer, es decir; no robar, no matar y no pervertir instituciones y a la sociedad no tolerar estos comportamientos.
Ante la contundencia de éstas acusaciones el ex mandatario buscó impedir que la ciudadanía tuviera el recuerdo vivo de los delitos que contiene él y su cómplice, Vladimiro Montesinos.

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