
El Averno, fundado en 1998, es uno de los grandes reductos contraculturales y un espacio de libertad que creció poco a poco rompiendo el clima de mediocridad y autoritarismo del gobierno de Fujimori. Allí empezaron a reunirse los intelectuales y artistas que ya estaban hartos de la dictadura y sus sobones. En el Averno se confeccionaron las primeras banderolas y pancartas que atacaban públicamente la tiranía. Allí se dio el famoso concierto del Nueve (9 del noveno mes de 1999) con Piero Bustos, César N y Cachuca. Al mismo tiempo que era sede de reuniones políticas, acogía conciertos, exposiciones y recitales. Fue hogar de quienes lucharon y luchan contra las atrocidades de las empresas mineras y allí albergaron a los Viernes Literarios que impulsa el poeta Juan Benavente.
El Averno acogió casi todas las manifestaciones artísticas de nuestro Perú plural: Teatro callejero, rock progresivo, danza moderna, música andina y criolla, poesía contemporánea, mimo, artes plásticas, fanzines. En El Averno se han presentado poemarios fundacionales, en sus paredes se han exhibidos singulares productos artísticos y allí se han celebrado fiestas históricas. Personalidades de la talla de Oswaldo Reynoso o Manuel Acosta Ojeda han participado en sus actividades. Los murales que Herbert Rodríguez y Jorge Miyagui pintaron en sus extramuros -que causaron irritación a los alcaldes Andrade y Castañeda- ya forman parte del paisaje ciudadano. Junto con el Queirolo y el Bulevar de la Cultura formaron un trípode cultural que convirtió a Quilca, sin duda alguna, en la calle más libre del Perú.

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